España es el país de la UE con más problemas de pies debido al uso de calzado estrecho. Hasta ahora, las opciones eran dos: pagar 4.500€ en una clínica privada o esperar más de tres años dependiendo de la comunidad autónoma a que la Seguridad Social te llame para una operación que tiene un postoperatorio de meses y una recuperación muy dolorosa.
"La gente está desesperada. Me llegan pacientes que no pueden ni ponerse una zapatilla de andar por casa", explica el Dr. Álvarez, podólogo con más de 20 años de experiencia. "El error es creer que el juanete es solo un hueso que sobra. El problema es un músculo que se ha atrofiado, y si no lo 'entrenas', el juanete volverá a salir aunque te operes".
El callejón sin salida del sistema sanitario.
Actualmente, si vas al médico por este dolor, la respuesta suele ser: "Aguante mientras pueda y, cuando ya no pueda caminar, le operamos". Esta "espera del dolor" puede durar años. Mientras tanto, el juanete crece, deforma los otros dedos y te obliga a quedarte en casa porque no hay zapato que no sea un suplicio.
¿Por qué nadie te habla de reeducar el pie?
La respuesta es económica. En España, las plantillas y férulas de farmacia mueven millones. Son solo "parches" para que sigas gastando dinero cada mes. "Si te doy una solución definitiva, dejas de venir a mi consulta", confiesa el doctor. Por eso, este nuevo método ha causado tanto revuelo: permite recuperar la alineación muscular desde el sofá de casa.
La solución "low-cost" que ha puesto en jaque a las clínicas privadas
Se llama MiloCorrector PRO™, y lo que empezó como un dispositivo para atletas de élite, se ha convertido en el secreto mejor guardado de la industria farmacéutica (aunque muchas prefieren no venderlo porque prefieren que compres plantillas de usar y tirar cada mes).
A diferencia de las férulas rígidas que solo duelen, este corrector usa tecnología de presión dinámica. Al usarlo solo 30 minutos al día mientras ves las noticias o cenas:
Estira el músculo bloqueado que tira del dedo hacia dentro.
Reeduca la pisada para que el dolor desaparezca al caminar.
Frena la evolución, evitando que el juanete se convierta en una deformidad irreversible.
"Me dijeron que tenía que operarme sí o sí, pero con la lista de espera que hay en mi comunidad, era imposible. Probé esto por probar y en una semana el dolor punzante desapareció. Ahora puedo ir a la compra sin sufrir", comenta Francisca, una de las más de 7.000 usuarias en España.